Cuentos cortos

Aqui hay una seleción de mi cuentos

Navidad en Rumanía

Hace muchos, pero no tantos años, solíamos sacrificar el cerdo en nuestro patio. „Hemos matado”, anunciaba en voz baja la abuela, como si se trataba de un mántra sagrada. Por supuesto, el asunto no era un trabajo simple, pero aún así, trágico y brutal, nos garantizaba fiestas felices en un mundo apretado por la escasez del sórdido comunismo. Matar a la pobre criatura era nuestra única manera de sobrevivir a las fiestas con dignidad, rodeados de salchichas, brochetas, tocino, jamón, manteca y mucho más…

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El viernes de las bolsas

Cada viernes por la noche, cuando mi marido sale de casa para jugar a las cartas con sus amigos, aprovecho su ausencia para darme un capricho. Puede que me ponga rodajas de pepino en la cara, o puede que me prepare una comida típica de mi país, o puede ser simplemente que vea una de mis película favoritas en la tel. O que haga todo al mismo tiempo…

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Segunda mano

Las tiendas de segunda mano han pasado de moda. Ahora se han hecho cargo los “shift shops”, que son más modernos. ¿Porqué?¿Qué ha pasado? Tal vez la „segunda mano” huele demasiado a polvo y moho, despertando la idea de desgastado, caducado. Sin embargo, la palabra “shift”, significando trasladar o desplazar de uno a otro, combina mejor con cualidades nobles, como la conciencia ambiental, la facultad de „dar una nueva vida” o de intercambiar entre seres humanos responsables …

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Prescipción

Era una de esas tardes de viernes, cuando la suave generosidad del clima mediterráneo, en vez de hacerme feliz, me volvía loca. Se supone que la luz del sol nos induce alegría, puesto que facilita la absorción de la vitamina D, pero, en mi caso, la „d”, procedía de la palabra „depresión”.

¿Cómo mantenerme tranquila, mientras la gente paseaba admirando el mar, y yo,igual como una muñeca de escaparate, guardando un ojo sobre el Mediterráneo, esperaba ansiosa que llegaría la hora de cerrar nuestra oficina?

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